jueves, diciembre 08, 2011

Zarco, a diferencia de los conservadores, le devuelve al Hombre (¡Sí, con mayúscula!) su autonomía no frente a Dios, sino frente a la religión católica y su Institución pues, como se sabe, en el catolicismo la relación directa entre Dios y el hombre (ahora con minúscula) no existe, ya que es necesaria la intervención del sacerdote para que el feligrés conozca —en sentido epistémico y ontológico y todo lo que eso conlleva— al Verbo. Así pues, el esfuerzo ilustrado-mexicano de los liberales por conseguir la libertad religiosa, al triunfar sobre los conservadores, devino no en un estado laico, sino en un estado profundamente anticlerical que instauró una ideología anticlerical y que duró hasta el Porfiriato.